El Ejército, sin disparar un tiro, y con estrategias casi inocentes, logró infiltrar a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y liberar a la ex candidata presidencial, a los tres contratistas estadounidenses y a once suboficiales de la Policía y el Ejército.
El Gobierno del presidente Álvaro Uribe convenció con esta operación a muchos escépticos y detractores de su política de "seguridad democrática" y se anotó un éxito que obligará a las FARC a replantear muchas cosas.
Llamamiento a la desmovilización
"Una vez más, hacemos un llamado a los nuevos cabecillas de las FARC para que depongan las armas, para que no se hagan matar ni sacrifiquen a sus hombres, para que se desmovilicen", subrayó el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, al dar un parte de victoria.
Las FARC habían recibido golpes demoledores este año, uno de ellos la muerte en marzo pasado de su 'número dos', Luis Edgar Devia, alias 'Raúl Reyes', en un bombardeo en territorio ecuatoriano en el que fallecieron otras 25 personas.