El sistema está compuesto por un par de anteojos de sol que llevan incorporadas cámaras para filmar las imágenes de aquello que se encuentra delante de la persona, y por un dispositivo electrónico que convierte estas imágenes en señales digitales.
¡Magia!
Además, incluye el implante en el ojo de un juego de electrodos de cuatro milímetros cuadrados que estimulan el nervio óptico. Una vez que las señales alcanzan el cerebro, la persona con vista nula o muy reducida puede ver de nuevo.
Los electrodos (que son flexibles, gracias al uso de chips de circuitos integrados) se implantan en la cavidad vítrea del ojo, para lograr una estimulación realmente efectiva de la retina utilizando corrientes transretinales.
Las ventajas
El tratamiento quirúrgico para la implantación de dichos electrodos es poco invasivo y permite obtener un amplio campo de visión. Los electrodos son flexibles gracias al uso de chips de circuitos integrados. La calidad de la visión conseguida por el sistema depende del número de electrodos que se implanten en el ojo.
Cada uno de estos electrodos es comparable con un píxel de la fotografía digital.