En un mensaje en español, al final de la homilía, el obispo de Roma destacó "la vitalidad del testimonio de fe" de los fieles de lengua española.
Población hispana en Estados Unidos
Más de 30 millones, un 45 por ciento de los 67,5 millones de católicos estadounidenses, según las estadísticas, son de origen hispano, la mayoría de ellos inmigrantes que, al mantener su fe, ayudan a contrarrestar la disminución en el número de no hispanos que se identifican con esta confesión.
Ante estos datos, no es de extrañar que el Papa se interese por esta comunidad y los problemas que la afectan, en particular el asunto de la inmigración.
Reunión con el Presidente
En su reunión con el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, el miércoles, América Latina y el trato a los inmigrantes fue uno de los asuntos que abordaron, según el comunicado oficial conjunto del Vaticano y la Casa Blanca.
Ambos abordaron la necesidad de una "política coordinada" con respecto a la inmigración, en particular "el trato humano a los inmigrantes y el bienestar de sus familias".
Antes de emprender su viaje a Estados Unidos, Benedicto XVI ya había indicado que sacaría a relucir este tema.
El problema de la inmigración
La reforma migratoria, de la que Bush fue uno de los principales defensores en Washington, fracasó de manera estrepitosa el año pasado en el Congreso y desde entonces la política migratoria se ha endurecido en EU.
Al tiempo que se construye un muro en la frontera con México, han aumentado las redadas y deportaciones contra los inmigrantes ilegales y varios condados, y autoridades locales han modificado su legislación para hacer más difícil el asentamiento de indocumentados.
Una de las consecuencias del aumento de deportaciones ha sido la separación de familias, en las que al menos uno de los progenitores está en situación ilegal, pero los hijos, al haber nacido en Estados Unidos, son ciudadanos del país.
Redadas masivas
La primera jornada de actividades del Papa en EU coincidió con una redada masiva de las autoridades federales en las instalaciones de una planta de productos avícolas en cinco estados, en las que se detuvo a 280 inmigrantes.
"Justo cuando el papa Benedicto XVI estaba pidiendo un trato digno y humano para los inmigrantes, la administración Bush estaba haciendo una redada masiva en cinco estados. ¡Vaya una mancha para el presidente y para Estados Unidos!", dijo Douglas Rivlin, portavoz del Foro Nacional para la Inmigración.
Estas redadas, apuntó, "seguirán separando a las familias y desestabilizando a las comunidades, gracias al fracaso del Congreso en sacar adelante una reforma migratoria seria".
Varias autoridades eclesiásticas estadounidenses, como el obispo de Los Ángeles, Roger Mahony, se han pronunciado repetidamente a favor de una reforma migratoria que permita regular la situación de los cerca de 12 millones de indocumentados que se calcula hay en el país.