Diciembre se caracteriza por ser un mes en el que las personas se llenan de alegría y ganas de compartir. Todas las familias salen felices a las calles en busca del árbol más bello para su hogar, y al que le puedan colocar múltiples y coloridas luces que los iluminen durante esta época.
A partir de esta fecha y durante los siguiente nueve días, chicos y grandes se reúnen todas las noches para cantar villancicos, romper la tradicional piñata de siete picos y degustar el delicioso ponche hecho con frutas típicas de la temporada como los tejocotes, la guayaba y la caña, así como los diferentes platillos que se ofrecen.
Se dice que se hacen nueve posadas en honor a los nueve meses de embarazo que vivió María, por lo que la última celebración se realiza el mismo 24 de diciembre. Además en señal de amor hacia la Virgen, también se acostumbra rezar un Rosario cada día.
El origen de este festejo procede de una costumbre católica en la que se recuerda el peregrinar de María y José desde su salida de Nazaret hasta Belén, donde buscaban un lugar en el que alojarse para esperar el feliz nacimiento del niño Jesús.
Sin embargo, también tiene relación con prácticas prehispánicas antiguas, pues por esas mismas fechas se conmemoraba el advenimiento de Huitzilopochtli (deidad mexicana asociada con el sol), por lo que se realizaban múltiples y distintas fiestas que tenían lugar en el Panquetzaliztli, la última veintena del calendario azteca, que comprendía del 17 de diciembre al 5 de enero. Tras la llegada de Cortés y la conquista de los españoles, estas celebraciones fueron cambiando una vez que el pueblo fue evangelizado.
La magia y el simbolismo de las posadas se deriva del significado de los distintos elementos que la integran y entre los que se encuentran la piñata de los siete picos, que representa los siete pecados capitales, en tanto que los dulces con los que se rellena hacen alusión a la gracia de Dios. Además el momento de romperla es muy especial, pues quien le va a pegar tiene los ojos vendados en señal de fe, mientras que el palo con el que le dan representa a Dios y los que gritan simbolizan a la iglesia católica.
El material con el que se realiza la piñata también es de suma importancia, pues tiene que estar hecha con una olla de barro (que funge como el demonio), la cual se cubre con papel de colores llamativos para cautivar al hombre y así lograr que ceda a la tentación.
Por todos los elementos sumamente significativos de la cultura mexicana, es que las posadas son fiestas que no se pueden dejar pasar y que se distinguen a nivel mundial.
¿Cómo prepararse para celebrar las posadas?
La temporada navideña está a la vuelta de la esquina, y los festejos de esta importante época del año dan inicio con las tradicionales posadas mexicanas. Chicos y grandes disfrutan tanto, que para que todo esté listo a tiempo, pongamos manos a la obra!!!
Las posadas dan inicio el 16 de diciembre y terminan el 24, así que antes que nada hay que hablar con amigos y familiares para que entre todo el grupo, se rifen los días y sean nueve los que realicen las fiestas (claro que con ayuda de todos los demás).
Una vez que sepamos que día nos tocará organizarla es importante que hagamos una lista con los nombres de las personas que invitaremos, para que así contemos con ellas y sepamos la cantidad de cosas que tendremos que comprar y preparar.
Para cuando toque representar la petición de posada de Jesús y María a las personas del pueblo y todos sepan qué decir, es esencial tener los libritos en los que vengan impresos los diálogos y cánticos para la ocasión. Además, para este momento especial no puede faltar el tradicional nacimiento que cargarán algunos de los invitados, mientras que el resto de los presentes llevaran velitas de colores y luces de bengala encendidas.
Este es un festejo para todas las edades, pero que particularmente gusta a los pequeños del hogar, así que pensando en ellos lo primero que debemos comprar es la tradicional piñata de siete picos, la cual podrá ser de cualquier color que resulte llamativo.
Un elemento sumamente importante para la fiesta son los dulces y frutas con las que se rellena la piñata, entre los que debe de haber las clásicas mandarinas, cañas, tejocotes, cacahuate, colación (dulces de piñón y almendras confitados de colores pastel).
Al momento de romperla, no olviden vendarle los ojos a la persona en turno y mientras se le dan varias vueltas para desorientarlo, los asistentes tendrán que cantar el clásico Dale, dale, dale, no pierdas el tino, porque si lo pierdes, pierdes el camino.
Cuando compren la fruta, recuerden que el tradicional y sabroso ponche también lleva cañas, tejocotes, guayaba, pasas, canela, piloncillo, flores de jamaica, y en caso de que los adultos quieran, podrán mezclar esta dulce y caliente bebida con un chorrito de ron.
Y para cerrar con broche de oro no puede faltar una deliciosa cena, la cual estará hecha a base de antojitos mexicanos como los tacos de guisados, tostadas de pata y tinga, buñuelos, tamales de chile y de dulce, así como atole, café de olla y agua de sabores.
Con todos estos elementos podrás disfrutar de una fantástica posada navideña en la que además de preservar una tradición mexicana, podrás convivir con tus seres queridos.