Francisco Javier Zuluaga, de 38 años de edad, y Ramiro Vanoy de 60, fueron presentados esta tarde, esposados de pies y manos, en el tribunal presidido por el juez William Turnoff, ubicado en el centro de Miami.
Los hechos
Vestidos con un traje carcelario en colores beige y blanco, los colombianos comparecieron como parte de un grupo de ocho acusados de diversos delitos, aunque los otros seis no son paramilitares.
La fiscalía federal estadunidense y la defensa acordaron que los sudamericanos permanecerán presos sin fianza hasta la realización del juicio respectivo, y el magistrado Turnoff fijó para el próximo 4 de junio la fecha en que serán formalmente acusados de cargos relacionados con el tráfico de cocaína.
Sus delitos
De acuerdo con el diario local El Nuevo Herald, Francisco Javier Zuluaga supuestamente coordinaba el envío de drogas a cárteles mexicanos desde Medellín, Colombia.
Urbano declinó detallar sus honorarios o incluso cómo fue contactado para representar a Zuluaga y Vanoy. En conferencia de prensa tras la audiencia, aclaró que aún deberá esperar la aprobación del Departamento del Tesoro de Estados Unidos para poder aceptar cualquier recurso de su defensa.
Debido a que los dos colombianos están en una lista estadunidense que está sujeta al decomiso de sus bienes, el gobierno debe certificar que el dinero usado en la defensa no proviene del tráfico de drogas.
Polémica extradición
Zuluaga y Vanoy forman parte del grupo de 14 líderes paramilitares colombianos que de manera sorpresiva fueron extraditados la víspera por el gobierno de Alvaro Uribe a Estados Unidos, donde enfrentan acusaciones de narcotráfico y lavado de dinero.
De los 14, otros dos serán enjuiciados en el centro de Florida, ocho en Washington, uno en Houston y otro en Nueva York. Todos tenían programadas comparecencias iniciales este miércoles en diversas cortes federales del país.
Según las autoridades colombianas, los paramilitares incumplieron las condiciones que permitieron dictarles en su país sentencias menores, como compensar a las víctimas y cooperar con el gobierno, y además, desde la cárcel siguieron traficando cocaína y ordenando asesinatos.
A diferencia de las condenas que disfrutaron en Colombia, en caso de ser declarados culpables aquí podrían imponérseles sentencias de por lo menos 30 años.