Bush se reunió este viernes con el primer ministro australiano, Kevin Rudd, para analizar la situación en Irak, a la luz de esa ofensiva contra insurgentes chiíes.
En una rueda de prensa conjunta tras la reunión, el presidente estadounidense afirmó que la iniciativa ordenada por Maliki demuestra que los "iraquíes están al mando. Es una buena prueba para ellos".
Según Bush, la ciudad de Basora se había convertido en "un lugar donde se multiplicaban los delincuentes, que tenían manos libres allí" y Maliki "tomó la decisión de atajar eso".
"Es su decisión, sus planes militares, sus tropas y es exactamente lo que los votantes estadounidenses se estaban preguntando si los iraquíes iban a ser capaces de hacer. Y la respuesta es que sí", afirmó.
Envío de tropas a Basora
La Casa Blanca ha respaldado de manera inequívoca la decisión de Bagdad de enviar tropas a Basora, lo que ha causado unos combates que se han extendido por el país y han dejado ya al menos 140 muertos.
Maliki amplió este viernes el ultimátum de 72 horas que dio hace dos días a la milicia fiel al clérigo chií Muqtada Sadr.
En un tono mucho más conciliador que en días anteriores, Maliki extendió hasta el 8 de abril el plazo para deponer las armas y ofreció una recompensa económica a los milicianos que respondan positivamente a su llamamiento.
"Graves castigos"
El anterior ultimátum amenazaba a los milicianos chiíes con "graves castigos" en caso de continuar el levantamiento armado que comenzó el pasado lunes.
Los combates se iniciaron tras la operación militar lanzada por el Gobierno en Basora, 550 kilómetros al sur de Bagdad, y que se ha extendido a varias ciudades del sur y algunos barrios de la capital.
La situación en Irak, que ha llevado al Departamento de Estado a instruir a sus diplomáticos en Bagdad a que no salgan de las instalaciones protegidas, ha empeorado en vísperas de que el comandante de las tropas estadounidenses en el país árabe, David Petraeus, presente al Congreso entre el 8 y 9 de abril un informe con sus recomendaciones.
Reducciones graduales de tropas
Se espera que después de la presentación de ese informe, Bush anuncie una parada en las reducciones graduales de tropas que han venido teniendo lugar desde diciembre y que dejarán en 138.000 el número de soldados estadounidenses en Irak el próximo julio, frente a los 158.000 actuales.
Según explicó Bush en la rueda de prensa, tomará su decisión "tras escuchar las opiniones del secretario de Defensa, Robert Gates, de Petraeus y del embajador estadounidense en Bagdad, Ryan Crocker, para garantizar que mantenemos una presencia suficiente para lograr el éxito en Irak".
Australia, uno de los principales aliados de USA en Irak, anunció su salida del país árabe.
Retirada de Australia
La retirada de allí fue uno de los pilares con los que Rudd ganó las elecciones de su país el año pasado. Bush dejó claro hoy que esos recortes cuentan con su beneplácito.
"Esas tropas están regresando debido al éxito logrado, que es algo muy diferente a decir: 'esto es demasiado difícil, nos vamos'", insistió.
El presidente recordó que Australia mantiene tropas también en Afganistán en apoyo a la fuerza internacional bajo el paraguas de la OTAN.
"Estamos en Afganistán para el tiempo que sea necesario", afirmó Ruud, que expresó su esperanza de que los países miembros de la OTAN anuncien la próxima semana en la cumbre de Bucarest un aumento sustancial de los efectivos destacados en ese país.
Según explicaron en su rueda de prensa, ambos mandatarios hablaron también en su reunión sobre la necesidad de sacar adelante la ronda de Doha sobre libre comercio, sobre el programa nuclear iraní y sobre medio ambiente y energía, entre otros asuntos.