El estudio denominado 'Los Angeles on the Leading Edge: Immigrant Integration Indicators and Their Policy Implications' tomó como referencia esta urbe californiana donde un tercio de sus 9,9 millones de habitantes es población inmigrante.
Según los autores del informe, la presión de los flujos migratorios y el envejecimiento de los estadounidenses obligan al sector público y al privado a prestar más atención a la adaptación de los recién llegados al país, algo que no está ocurriendo.
"A pesar de los cambios recientes en las tendencias migratorias, la integración de los inmigrantes continúa en un segundo plano de las discusiones políticas y podría considerarse uno de los asuntos más ignorados", afirmó Michael Fix, vicepresidente del MPI y parte del equipo que elaboró el estudio.
Los Ángeles son la muestra de la situación
En Los Ángeles, considerado por estos analistas como un ejemplo de la situación de inmigración que vive USA, cerca de la mitad de los trabajadores son extranjeros, 40 por ciento de los jóvenes, muchos de ellos nacidos en el país, aprenden inglés en los colegios y un tercio de los adultos van a clases para estudiar el idioma.
Los números del informe demostraron un descenso de la llegada de inmigrantes, entre 1970 y mediados de los 90, y un incremento de la naturalización de los extranjeros asentados en Los Ángeles, donde más de la mitad de los alumnos en las escuelas son estadounidenses de padres extranjeros.
Los investigadores consideraron clave un mayor acceso al inglés y a una educación cívica para acelerar el proceso de integración de las comunidades de inmigrantes, así como facilitar su acceso al empleo.
"Las habilidades y la energía de los inmigrantes y sus hijos ayudará a nuestra sociedad que encara la jubilación de la generación del Baby Boom y los retos de la cambiante economía mundial", declaró el alcalde de Los Ángeles, Antonio Villaraigosa.