Eliot Spitzer podría añadir cargos a su caso. (AP)Si la investigación federal confirmara el uso de tales fondos, Spitzer sería acusado de un nuevo cargo al estar prohibido el uso de dinero de la campaña para pagar gastos personales.
Abanderado de la causa
Curiosamente, Spitzer ha abanderado a lo largo de su carrera la puesta en práctica de una campaña para reformar el sistema de financiación electoral, acusando en numerosas ocasiones a los republicanos de recaudar indiscriminadamente dinero para sus campañas, "enturbiando las operaciones en Washington".
Varias fuentes cercanas al gobernador negaron la posibildad de que Spitzer empleara estos fondos, y ninguno de los comités de campaña del gobernador para las próximas elecciones de 2010 ha recibido citación alguna por parte de las autoridades federales, según informó el portavoz de Spitzer, Jonathan Rosen.
Una esposa resignada
Silda Wall Spitzer no dijo ni pío cuando apareció junto a su esposo, Elliot Spitzer, en los actos en los que el ex-gobernador de Nueva York se disculpó y dimitió por su relación con una prostituta, pero ha desatado un acalorado debate.
¿Hizo lo correcto? ¿Por qué no se quedó en casa? ¿Fue lo mejor para sus hijas? ¿Qué habría hecho yo? Esas y otras preguntas son las que se hacen estos días muchas mujeres estadounidenses tras la estoica comparecencia de la demacrada Silda.
La agraviada esposa del ex gobernador neoyorquino no es, de todos modos, la primera en encontrarse en tamaña tesitura.