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Opiniones contrarias y rechazo de indocumentados
Senado inicia debate sobre reforma migratoria y activistas afilan espadas
Propuestas planteadas en la reforma migratoria han despertado un unánime rechazo entre indocumentados. (AP)
21/5/2007 | EFEImprimirEnviar
El Senado de Estados Unidos inicia el debate de un plan de reforma migratoria que, ante las críticas de los actores políticos involucrados en el asunto, sufrirá modificaciones.

*La REFORMA MIGRATORIA en profundidad, aquí

El acuerdo para el debate migratorio, anunciado a bombo y platillo hace cuatro días, es blanco de ataques de todos los sectores: los conservadores lo tachan como una "amnistía" inmerecida, los grupos pro-inmigrantes lo consideran punitivo para las familias y el sector empresarial cree que es insuficiente para las demandas del mercado laboral.

Lo cierto es que los senadores intentan dar con un proyecto de ley que corrija la porosidad de las fronteras y saque de la sombra a la población clandestina en Estados Unidos.

Pero contentar a los grupos en ambos lados del debate resulta una ingente tarea.

Un diálogo complejo
El debate pretende afronta un camino escabroso hacia la votación final de un proyecto de ley, que los senadores quieren llevar a cabo antes del receso legislativo de la próxima semana por motivo del 'Día de Conmemoración' de los caídos en guerras.

En un programa de la cadena Fox, la senadora republicana Kay Bailey Hutchinson, que se opone a una amnistía, dijo hoy que presentará una enmienda para restringir el acceso de los indocumentados a la residencia permanente o 'tarjeta verde'.

Prevén numerosas enmiendas
Y el líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, ha advertido que el debate podría prolongarse debido al número de enmiendas.

"Es difícil predecir lo que va a ocurrir esta semana y si se podrá mantener una coalición centrista en torno al tema. Los senadores quieren aprobarlo esta semana para defenderlo en sus distritos electorales, pero sus detractores ya afilan las espadas", dijo Tamar Jacoby, experta en inmigración del Instituto Manhattan.

"Es un asunto muy volátil y hay un pequeño pero ruidoso grupo que insiste en que es una amnistía, aunque no lo sea. Hay tanta oposición, que no está claro si la reforma saldrá a flote", observó.

5.000 dólares por las visas 'Z'
Los secretarios de Comercio, Carlos Gutiérrez, y de Seguridad Nacional, Michael Chertoff, insistieron el domingo en que no es una amnistía porque los indocumentados tendrían que pagar 5.000 dólares por las visas 'Z', ponerse al final de la cola y someterse a una revisión policial.

El acuerdo marco entre demócratas, republicanos y la Casa Blanca incluye un sistema de puntos que privilegiaría a quienes tengan un alto nivel de educación y altas cualificaciones laborales y eliminaría varias categorías para pedir la residencia por nexos familiares.

Además, el jefe de familia tendría que regresar a su país de origen en un plazo de ocho años para solicitar desde allí la residencia permanente, según el acuerdo de 380 páginas.

Legisladores conservadores en contra
La oposición al plan es feroz en la Cámara de Representantes, donde varios legisladores conservadores ya han dejado claro que votarán en su contra.

"Es importante que enviemos una señal de que esta vez no habrá amnistía" porque "no se puede premiar a quienes han violado las leyes" y "no podemos repetir los errores del pasado", dijo en rueda de prensa el legislador republicano Daniel Lungren.

Mientras, los grupos pro-inmigrantes y la federación sindical AFL-CIO critican el programa de trabajadores temporales porque sólo otorga 400.000 visas por año, tendría un límite de tres períodos de dos años cada uno, y los solicitantes tendrían que pasar un año fuera de EE. UU. entre cada período.

Los indocumentados dicen 'no'
En cada rincón del país, la respuesta de los indocumentados a esa propuesta ha sido un rotundo 'no', porque la exigencia de regresar al país de origen y dejar a sus familias acá no les parece una opción razonable.

Por su parte, Daniel Griswold, del conservador Instituto Cato, ha rechazado las críticas de que la reforma migratoria supondría una carga pública si se aumenta el número de trabajadores poco calificados.

Según Griswold, el aumento de costos para los gobiernos locales y estatales sería "modesto" en comparación con el incremento en la productividad económica que se obtendría de la mano de obra barata.

Quienes apoyan este nuevo intento de reforma, entre ellos el senador demócrata Edward Kennedy y el republicano Jon Kyl, consideran que el proyecto es un buen punto de partida y que, en todo caso, USA pagaría un precio muy alto si no hace nada.



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