Para Baca, "es fácil ignorar a los inmigrantes, pero es nuestro papel luchar por sus derechos, sea o no popular".
Silencio en Congreso y Senado
Los miembros del CHC, que está formado por una veintena de congresistas demócratas de origen latino, denunciaron el silencio que ha mantenido su partido en los últimos meses, mientras en el Senado fracasaba el consenso para la reforma integral de sistema inmigratorio a través de la ley conocida como 'Strive Act'.
Además del apoyo de los congresistas que forman parte del CHC, la 'Strive Act' cuenta con el apoyo de otros 75 miembros de la Cámara.
"Estrategia arbitraria"
Los congresistas latinos aseguraron que sus compañeros demócratas han favorecido con su negativa la existencia de "una estrategia arbitraria e impregnada de retórica antiinmigrante", según afirmó Luis Gutiérrez, congresista de Illinois.
Gutiérrez dijo que "si la mayoría demócrata sólo defiende la concesión puntual de unas pocas visas y no apuesta por una reforma ambiciosa, no seremos mejores que los republicanos".
El CHC apuesta por una legislación migratoria integradora como la única solución sostenible para la entrada de trabajadores extranjeros en Estados Unidos.
Un apoyo necesario
Argumentan que sólo con acciones coordinadas a nivel nacional se logrará dar con soluciones sensatas a la situación de los más de 40 millones de latinos que viven y trabajan en el país.
En su opinión, la economía estadounidense precisa de la inmigración y únicamente con un marco legal más completo se podrá garantizar que los inmigrantes trabajen de manera legal, con garantías de seguridad y de respeto a los derechos humanos, sin importar a qué se dediquen o de dónde procedan.
Los miembros del CHC denunciaron también que la actual política de inmigración provoca injusticias sociales, como la deportación de mujeres e hijos de inmigrantes miembros del ejército fallecidos en Irak o Afganistán.
Argumentaron que situaciones como éstas son producto de un "sistema inmigratorio roto".
Consecuencias sociales
El congresista Rubén Hinojosa denunció las implicaciones sociales del actual marco legal. "En el sur de Texas, el distrito que represento, el 20 por ciento de los niños inmigrantes no asiste a clase por el miedo que tienen sus padres a ser descubiertos y deportados", afirmó.
Por su parte, Gutiérrez apuntó la necesidad de un marco legal consensuado entre demócratas y republicanos que permita regular a todos los colectivos inmigrantes, de manera que se abandone la práctica de conceder visados a comunidades concretas.
"No es posible que se legalicen trabajadores sólo porque los ricos necesitan sirvientes. ¿Qué pasa con los trabajadores agrícolas o el personal de las fábricas?", se preguntó el congresista.
La CHC sostiene que el control actual de inmigración es ineficiente, pues no protege a los trabajadores estadounidenses ni reduce la llegada de inmigrantes sin papeles.