El resultado de la primaria que ganó Hillary Clinton el pasado 29 de enero no tendrá validez, ya que el comité nacional del Partido Demócrata advirtió de antemano de que no valdría el resultado por adelantar la fecha de la votación.
"El consenso es claro. Florida no quiere realizar una nueva votación", dijo Thurman, y agregó que "no es posible que el estado realice otra elección, aun cuando tuviera que pagarla".
No obstante, aclaró que los demócratas no han abandonado a sus electores en el estado.
Quieren que los delegados acudan a la Convención Nacional
Pero los demócratas de Florida señalan que esperan que Barack Obama y Hillary Clinton puedan llegar a un acuerdo para que los 218 delegados de Florida puedan acudir a la Convención Nacional que se celebrará en Denver (Colorado) a finales de agosto.
La diferencia de delegados de Florida a favor de Clinton es de 38 y, por ello, si la designación del candidato se decidiese por una cifra mucho mayor entonces ambos pudieran decidir que esos representantes acudan a Denver.
El caso de Michigan
Está también por resolver qué pasa con los delegados del estado de Michigan, ya que las autoridades del partido les castigaron también a no acudir a la convención por convocar las primarias antes del 5 de febrero.
Por ello, tanto Clinton como Barack Obama no hicieron campaña en ninguno de esos estados. Es posible que Michigan lleve a cabo una nueva elección primaria el 3 de junio, que se financiaría con fondos privados.
Según las normas del Partido Demócrata, para que su resultado sea considerado en la convención cualquier elección primaria o caucus debe celebrarse antes del 10 de junio.
El problema de las primarias por correo
La decisión anunciada por Karen Thurman fue tomada después de que los dirigentes demócratas de Florida estuviesen reunidos durante el fin de semana para analizar los problemas de convocar unas primarias por correo.
Las posibilidades de fraude hubieran sido muy grandes y la validez del resultado se hubiese cuestionado.
Antecedentes en Florida
El sistema electoral de Florida ya se enfrentó a problemas en las elecciones presidenciales de Florida del año 2000 por la controversia de la validez de miles de votos que finalmente tuvo que decidirse en el Tribunal Supremo de Estados Unidos y que supuso que George W. Bush ganase en este estado y, en consecuencia, la presidencia frente al demócrata Albert Gore.
Los errores en el sistema electoral y la anulación de miles de votos provocaron una crisis durante varias semanas hasta que Bush fue dado ganador por una diferencia mínima de algo más de 500 votos frente al candidato demócrata Al Gore.
La victoria de Bush en Florida en las elecciones de 2004 fue también determinante para que el republicano venciese al demócrata John Kerry.