"Este es un gran día para Estados Unidos. Se que todos aquí nos sentimos orgullosos y tenemos el honor de ser parte de esto", dijo el mandatario estadunidense en una ceremonia a la que asistieron su esposa Michelle, así como la madre y el hermano de Sotomayor.
La votación del Senado para confirmar a Sotomayor "rompió otra barrera y afirmó nuestra creencia que en Estados Unidos las puertas de la oportunidad están abiertas para todos", anotó.
Pionera
Sotomayor destacó a su vez que la Constitución, establecida hace más de dos siglos y con menos de cinco mil palabras, se ha mantenido en tiempos turbulentos, "incluyendo una guerra civil, dos guerras mundiales" y la "catástrofe" de los atentados del 11 de septiembre de 2001. "Es la fe de esta nación en una unión más perfecta que permite que una chica puertorriqueña del Bronx esté aquí ahora", apuntó la juez sobre sus orígenes en un complejo de vivienda pública en Nueva York, donde fue criada por su madre Celina Sotomayor.
Agradeció a Obama por la "confianza" que le demostró al nominarla al importante cargo, así como a "esta gran nación", porque la confirmación como magistrada del alto tribunal "nunca hubiera sido posible sin las oportunidades" que se le ofrecieron. En la recepción para Sotomayor también participaron sus nuevos colegas, Ruth Bader Ginsburg y John Paul Stevens, funcionarios de la Casa Blanca, legisladores, abogados y representantes de organizaciones hispanas y de derechos civiles, entre otros.
El representante demócrata José Serrano, uno de los asistentes, dijo a periodistas poco antes de la ceremonia: "jamás podría creer que pudiera suceder que un presidente afroamericano nombre a una jueza hispana" a la Corte Suprema. La abogada puertorriqueña Mari Carmen Aponte, amiga de la familia Sotomayor, sostuvo que la nueva magistrada de la Suprema Corte "cree que todo esto es un sueño hecho realidad, no solo para ella sino para todos nosotros".