Hace tan solo cinco días, Bush se entrevistó con altos mandos militares en el Pentágono y también instó públicamente al Congreso a que aprobara "sin condiciones y demoras" fondos para las guerras en Irak y Afganistán antes de las vacaciones de navidad.
Tras varios intentos fallidos para intentar aprobar un proyecto de ley de fondos para los conflictos en Irak y Afganistán -muchos vinculados a una fecha de regreso de las tropas-, los demócratas anunciaron recientemente que analizarán la propuesta de Bush, de 196.000 millones de dólares, tras el receso navideño.
"A comienzos de año, los líderes del Congreso estaban intentando imponer sus condiciones a los fondos porque aseguraban que nuestra estrategia en Irak no funcionaba.
Cambiamos nuestra estrategia y muchos de los que se oponían inicialmente al incremento de tropas, reconocen que se están obteniendo resultados. Es hora de que cumplan con su deber para con nuestros hombres y mujeres uniformados", dijo Bush.
Las escuchas ilegales y el espionaje
Por otro lado, el mandatario estadounidense se refirió a la necesidad de que se prolongue de forma permanente el proyecto de ley que da poder a las agencias de espionaje del país para realizar escuchas sin autorización judicial.
El pasado 4 de agosto la Cámara de Representantes aprobó el citado proyecto de ley por un período de seis meses, después de que el Senado dio su visto bueno el día anterior.
La Cámara ratificó la propuesta por 227 votos a favor y 183 en contra, con lo que dio un triunfo a Bush, que entonces describió esa autorización como esencial para proteger al país.
"El Congreso debe asegurarse de que nuestros profesionales de inteligencia no pierdan una herramienta útil para mantener a nuestro país seguro", afirmó el mandatario estadounidense. "Mientras la prolongación expira en febrero, la amenaza de los terroristas no", puntualizó.