Unas 200.000 personas, jóvenes en su mayoría, acudieron a la Columna de la Victoria para escuchar el mensaje de quien se presentó "no como un candidato, sino como un ciudadano del mundo (...) de aspecto distinto a otros americanos que antes hablaron aquí".
Cerca de la gente
Obama apareció ante una multitud, que llevaba horas esperándole, sonriente y caminando tranquilo sobre la tarima montada ante la Columna, y se permitió un pequeño baño de multitudes tras su 25 minutos de discurso, para estrechar la mano a los de primera fila.
El aspirante a suceder a George W. Bush desplegó carisma y prometió lo que la mayoría quería escuchar: que de llegar a la Casa Blanca luchará por trazar puentes, no por profundizar en las diferencias, que "sí, han existido", dijo, entre Europa y EEUU.