Unas 200.000 personas, jóvenes en su mayoría, acudieron a la Columna de la Victoria para escuchar el mensaje de quien se presentó "no como un candidato, sino como un ciudadano del mundo (...) de aspecto distinto a otros americanos que antes hablaron aquí".
Cerca de la gente
Obama apareció ante una multitud, que llevaba horas esperándole, sonriente y caminando tranquilo sobre la tarima montada ante la Columna, y se permitió un pequeño baño de multitudes tras su 25 minutos de discurso, para estrechar la mano a los de primera fila.
El aspirante a suceder a George W. Bush desplegó carisma y prometió lo que la mayoría quería escuchar: que de llegar a la Casa Blanca luchará por trazar puentes, no por profundizar en las diferencias, que "sí, han existido", dijo, entre Europa y EEUU.
"Obama representa los intereses de Europa", comentaba Zeno Kaiser, un muchacho de 19 años, voluntario del equipo del aspirante desde hace dos semanas, que en los dos días pasados repartió emblemas con el eslogan "Change. We can" -"Cambio. Nosotros podemos"- y hoy compartió entusiasmo con la multitud.
"Sí, esperamos que traiga el cambio.