Esta explosión sintetiza nuevos materiales y contribuye a la evolución de la galaxia. Una supernova es una explosión estelar que produce objetos muy brillantes en la esfera celeste y suele aparecer donde antes no se observaba nada.
Hasta ahora, los científicos no habían recogido la emisión óptica del nacimiento de la supernova, sino señales posteriores a la explosión, por lo que ese momento era misterioso.
El equipo de investigación de Princeton, liderado por Alicia Soderberg, fue testigo casual del nacimiento de una supernova en galaxia de la constelación Lince situada a 90 millones de años luz de la Tierra.
Cinco minutos de rayos X
Utilizando el satélite Swift, perteneciente a una misión conjunta de la NASA con el Science Technology and Facilities Council (STFC) del Reino Unido y la Agencia Espacial Italiana, pudieron registrar las emisiones de rayos X durante cinco minutos.
Los científicos atribuyen el nacimiento de la supernova a la onda expansiva de la estrella masiva -aquélla que tiene una masa ocho veces mayor a la del Sol- que muere.
Además, pronostican que futuros estudios de los rayos X emitidos podrían mostrar el nacimiento de muchas más supernovas, lo que contribuiría al conocimiento de la onda expansiva de la estrella que expulsa una gran parte de su masa al espacio.