Plame y Wilson argumentaron que la identidad de ella fue revelada como represalia a la evaluación que hizo Wilson, luego de un viaje a Níger, de que el ex presidente iraquí Saddam Hussein no había intentado comprar uranio en esa nación de Africa Central, como lo aseguraba el presidente George Bush.
Bush había usado esta acusación para justificar la invasión a Irak en marzo de 2003.
Desestimación de los cargos
Pero el juez John Bates, de Washington, desechó el caso contra el ex subsecretario de Estado Richard Armitage, el asesor político de la Casa Blanca Karl Rove, así como contra Cheney y su ex jefe de gabinete Lewis 'Scooter' Libby.
Plame era una espía de la CIA, la Agencia Central de Inteligencia, y divulgar tal condición es un delito en Estados Unidos. Sin embargo, ningún funcionario ha sido castigado por revelar su identidad.
Necesario agotar todas las posibilidades
Bates determinó que Plame y Wilson no podían demandar a funcionarios como individuos en el ejercicio de sus cargos, y no podían demandar a Estados Unidos sin haber primero agotado otros canales disponibles.
Bates no se pronunció sobre la constitucionalidad del caso, pero sacó la causa del terreno jurisdiccional.