Erik Prince hizo estas manifestaciones en su discurso previo a su comparecencia de este martes ante el Comité de Supervisión y Reforma del Gobierno de la Cámara de Representantes que investiga las actividades de los mercenarios y otros contratistas que operan en Irak.
Más de 160.000 contratistas, tanto iraquíes como extranjeros, trabajan en Irak en funciones tan diversas como apoyo logístico, ingeniería, comunicaciones y servicios para las tropas.
Un informe divulgado ayer por el Comité legislativo indicó que los contratistas de Blackwater han estado involucrados en más tiroteos que los empleados de las otras dos firmas (Dyncorp y Triple Canopy) que completan la lista de los tres principales contratistas de seguridad del Departamento de Estado.
Defensa propia
Prince dijo este martes que sus empleados actuaron en su propia defensa, tal como lo estipulan sus reglamentaciones.
El primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, ha exigido la salida del país de los empleados de Blackwater, pero estos vigilantes no están sujetos ni a las leyes iraquíes ni a las estructuras militares estadounidenses.
Este lunes la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) envió un equipo de detectives a Bagdad para que revisen las pruebas en torno al incidente y determinen si hubo algún crimen.