Paulson dijo que la Administración del presidente George W. Bush no quiere apoyar medida alguna que pueda interferir con la corrección necesaria en el mercado inmobiliario.
Los precios de las viviendas han caído durante más de un año y muchos compradores, comprometidos en hipotecas con tasa de interés variable, se encuentran ahora incapaces de pagar la cuota mensual y con un valor de su casa en el mercado que es inferior al monto del préstamo.
A su vez los bancos de inversiones y casas hipotecarias que lucraron con el negocio, se encuentran con carteras de préstamos desvalorizados o incobrables.
Aunque el presidente Bush sigue también reacio a una intervención gubernamental que ayude a millones de compradores de viviendas, su Administración respaldó la operación por la cual el banco JP Morgan adquirió la firma Bear Stearns para salvarla de la bancarrota.
Paulson señaló que, por primera vez desde la Gran Depresión de los años 1930, la Reserva Federal ha puesto su facilidad de préstamos a disposición de los bancos de inversión al igual que para los bancos comerciales.
Paulson añadió que la Reserva necesita una mayor autoridad de supervisión sobre las firmas de corretaje bursátil.