La Fiscalía estatal informó que los funcionarios usaban sus beneficios de seguro médico para comprar el calmante altamente adictivo, para después revenderlo con máximas ganancias.
La investigación de los hechos
De acuerdo a la acusación oficial, los falsos pacientes recibían hasta 500 dólares por cada frasco de 100 cápsulas de OxyContin que a ellos les costaba 30 dólares. En la calle cada píldora se vendía hasta en 30 dólares.
La fiscalía calcula que se expidieron 130 recetas de OxyContin, equivalentes a 12 mil píldoras con un precio en la calle de unos 400 mil dólares.
La fiscal estatal Catherine Fernández-Rundle dijo que hasta ahora no tienen conocimiento de que la droga haya sido proporcionada a los alumnos que viajaban en los autobuses.