El pronóstico, llamado 'Uniform California Earthquake Rupture Forecast' (UCERF), fue realizado por un grupo de científicos de distintas disciplinas, así como ingenieros, gracias a la mejora de los sistemas de medición y una mayor recopilación de datos.
"Esto nos ha permitido conocer con más detalle cómo funcionan los terremotos y trabajar con un modelo de previsión más completo", explicó a Efe Ned Field, director de la investigación del US Geological Survey Earthquake Hazards Program (USGS).
Podría superar los 7,5 grados
El estudio cuantificó que California tiene un 46 por ciento de posibilidades de que el sismo supere una intensidad de 7,5 grados que afectaría al sur del Estado.
"Los daños dependerán de dónde se localice el epicentro, de ahí que no se pueda prever el grado de desastre que deparará, pero calculamos que las consecuencias no serán inferiores al temblor de 1994", afirmó Field.
La falla de San Andrés podría ser el origen
La probabilidad de que el movimiento de 6,7 grados o superior afecte al área de Los Ángeles se sitúa en un 67 por ciento y un 63 por ciento en el caso de San Francisco, y el origen podría estar, nuevamente, en la falla de San Andrés.
Los científicos consideraron que este accidente geológico tiene un 59 por ciento de posibilidades de desplazarse y causar un gran terremoto en los próximos 30 años.
La zona norte del Estado se encuentra en zona sísmica más segura de cara a las próximas décadas, según los datos del informe, aunque los científicos no descartan que la zona de subducción de Cascadia, en el fondo oceánico y de más de 1.100 kilómetros de longitud, pudiese crear un temblor de resultados catastróficos.
Un estudio de cerca
El estudio deja en un 10 por ciento las posibilidades de que Cascadia origine una sacudida de hasta 9 grados en la escala de Richter.
Desde hace décadas los científicos trabajan para anticipar el llamado 'Big One', un movimiento telúrico de intensidad parecida al que en 1906 causó 3.000 muertos en San Francisco y con epicentro en la falla de San Andrés, que aquel año generó una vibración de 7,8 grados de potencia.