Uno de los siniestros mayores, sin embargo, en la zona montañosa turística Big Sur, continuaba fuera de control y amenazaba con cruzar los linderos al estado de Nevada.
Emergencia en diez condados
En total en la región continuaban en riesgo de ser alcanzadas por las llamas unas ocho mil 500 viviendas y más de tres mil graneros, granjas y establos, de acuerdo con el Departamento Forestal de California (CDF).
El gobernador Arnold Schwarzenegger declaró emergencia en por lo menos diez condados, desde el sur de California en el condado de Kern, vecino a Los Angeles, y Santa Barbara, también a la altura angelina, hasta los límites con el estado de Oregon.
Las zonas más castigadas por el fuego
La mayoría de los incendios de diversas magnitudes se concentran entre el central norteño Valle de San Joaquín, la región boscosa de Eureka, que colinda con Oregon, y las montañas del noreste estatal en los linderos con Nevada.
A las labores de contención se sumaron cerca de 450 aeronaves cisternas y 106 helicópteros con capacidad de esparcir agua y químicos retardadores de combustión; en tierra combaten bomberos con unas mil 500 unidades terrestre y cerca de 300 equipos de maquinaria pesada.
Este jueves continuaban evacuaciones en los condados de Santa Barbara, al norte de Los Angeles, en el de Monterey, en la costa, y en el de Shasta, al norte de Sacramento.
Casi dos semanas con fuegos
Los incendios iniciaron la noche del pasado 21 de junio, cuando California registró una tormenta eléctrica sin precedentes, seca, sin lluvia, con cerca de ocho mil descargas en una noche.
El Servicio Forestal federal advirtió que, de acuerdo con pronósticos del Servicio Meteorológico estadunidense y otros observatorios nacionales, el fenómeno de tormenta eléctrica que originó los incendios pudiera repetirse esta semana.