La cantante, de 24 años, cuya lucha contra la adicción a las drogas y su problemática vida personal han provocado innumerables titulares en los últimos meses, apareció en el Camden Monarch, donde se iba a medir con el DJ Bioux.
Pero aunque se mantuvo detrás de la mesa de mezclas y eligió la música durante 30 minutos, Winehouse no se puso los auriculares, ni mezcló canciones, ni interactuó con el público.
Para algunos fans, eso no importó.
"Hay un gran ruido alrededor de ella," dijo Emma de Watford. "No sé lo que pasa con ella, pero crea un ruido multitudinario. Tan pronto como se subió allí comenzaron los flashes y fue estupendo verla", agregó.
Clásicos de los 60
La selección de Winehouse subrayó sus influencias musicales, con un conjunto que incluía clásicos de los 60 como The Supremes ('You Can't Hurry Love'), Curtis Mayfield ('Move On Up'), y Jackie Wilson ('I Get the Sweetest Feeling').
No obstante, su intervención no convenció a algunos críticos, que sintieron que el estatus de celebridad de Winehouse dominó el acto más que la música.