Su victoria le da una beca de 50.000 dólares y la tarea de viajar durante un año para atraer la atención hacia los problemas de la anorexia y la alimentación excesiva, el tema que ella misma escogió al presentarse como candidata.
La belleza le viene de familia, pues su abuela, Iora Hunt, quien asistió a la ceremonia en Las Vegas, participó en la competición para el título de Miss Michigan en 1944, aunque no tuvo el éxito que su nieta.