Miami, Mar 7 (EFE)
Tras la ruptura entre Ricky Martin y Rebeca de Alba, es probable que lo que más le duela al cantante sean las declaraciones de ella en las que se quejaba que no era "deseada".
La presentadora mexicana ha sido la novia más conocida de la estrella puertorriqueña, por no decir la única estable, y la ruptura de esa larga relación vendrá a levantar dudas sobre Martin.
"Lo primordial es que una mujer tiene que sentirse deseada y apapachada (mimada)", se quejó de Alba en una entrevista con una radio de México.
En pocas palabras, la relación se terminó porque Martin ya no mostraba mucho interés por su eterna novia mexicana, era frío y distante, ocupado en sus giras por el mundo.
El año pasado, los dos confundieron a la prensa cuando parecía que estaban viviendo juntos en la nueva casa de Martin en Los Angeles, que hasta podrían casarse y cumplir el deseo de él de tener un hijo con ella.
Los dos se conocían desde hace quince años y tras una primera ruptura, esta era la segunda vez que lo intentaban.
Al parecer, en la primera vez, él le prometió casarse cuando fuera famoso y rico. Ahora que lo es, no ha cumplido esa promesa.
A Rebeca de Alba habrá que colgarle una medalla en reconocimiento a su paciencia, comprensión y devoción.
Además, le daba a Martin una buena tapadera, una especie de imagen de persona normal.
No pudo ser. Martin tiene otros intereses, su carrera, su campaña para defender a los niños que son abusados y ahora, para proteger a los huérfanos que han quedado del maremoto del sudeste asiático.
Pero tiene que encontrar tiempo para buscarse otra novia.