Estás en: StarMedia noticias > Artículo
 
ENLACES DE INTERES
Especial Irak
Especial Armas
Elecciones Argentina
Neumonía Atípica
Especial Cuba
Especial Inmigración
Finanzas
El Tiempo
Páginas Personales
Deportes
Espectáculos
Horóscopo
Humor
Foros Noticias


TE RECOMENDAMOS

POSTALES
¡Picantes!
No sabrás de lo que es capaz hasta que no la envíes... ¡Sorpresa!
 
HOROSCOPO
Tauro: 21 abril-21 mayo
Un poco testarudos, pero con un gran corazón
 
ECONOMIA

El mundo bursátil

Finanzas, empresas, prensa económica mundial... ¡Todo lo que quieres saber!
 
TOP STARMEDIA

Todos los éxitos

¡Una radio hecha a tu medida!
Starmedia Clásicos
Starmedia BSO

 
 
Lo que se perdió en Irak


Por Antonio Aspiros. Notimex 22/04/03

El pueblo de Irak pagó un altísimo precio por su "liberación". Para acabar con un dictador, con su familia y con un puñado de cómplices que ni siquiera se sabe dónde están (como pasó con Bin Laden), fue necesario masacrar a una nación.

Muchos iraquíes "deben estar pensando si cambiaron una pesadilla por otra", escribió en un editorial el diario estadunidense USA Today en fecha reciente.

Tras de lamentar tantas muertes -de civiles, militares y periodistas- durante la invasión a Irak, y de recuperarnos un poco del asombro y la incredulidad por los cañonazos malintencionados de los conquistadores contra el hotel de Bagdad donde se habían concentrado los corresponsales extranjeros; cuando ya parecía que lo peor había pasado y que los modernos hunos comenzarían entonces a repartirse el botín petrolero, vinieron los saqueadores.

La historia, por más que muchos sostengan que es irrepetible, volvió a escribirse igual que en otros tiempos y lugares: la turba iraquí que, en medio del caos citadino vació tiendas y almacenes, al parecer instigada por kuwaitíes extendió sus tentáculos hasta los museos y bibliotecas que preservaban los vestigios de civilizaciones milenarias y les causó daños graves ante la falta de vigilancia por parte de los marines, cuyos amos se habían comprometido desde antes a defender tesoros que son considerados patrimonio de la humanidad.

Irak ocupa el territorio de la antigua Mesopotamia, donde según la tradición bíblica estuvo el paraíso terrenal, y donde se inició la Historia de la humanidad cuando los sumerios inventaron la escritura cuneiforme hace unos 5,500 años; donde el Gilgamesh se refirió al diluvio antes que el Génesis, y se construyeron los zigurat, aquellos enormes templos cuyo estilo se ha tomado como referencia para evocar la torre de Babel.

Las murallas y los jardines colgantes de Babilonia -una de las siete maravillas del mundo antiguo- estuvieron en las tierras que hoy ocupa Irak, y los relieves arquitectónicos en el imperio de Hammurabi y Nabucodonosor tienen el alto valor de su tecnología: a falta de piedra en la región, fueron hechos de débil arcilla y recubiertos de resistente y colorida cerámica vidriada, lo mismo que una histórica calle procesional de losetas, que unía a santuarios y palacios de la cultura babilónica.

En Irak no sólo cayeron una dictadura y miles de vidas inocentes. También se produjo una catástrofe cultural que, según un editorial del diario argentino El Clarín, fue "la peor" desde el incendio de la biblioteca de Alejandría, en Egipto.

En esas tierras existen unos diez mil sitios arqueológicos, importantes museos en Basora, Mosul y Bagdad principalmente, y desde luego valiosas obras de arte árabe, tales como la mezquita de Kadhmain, el palacio de los Abasíes y el santuario de Samarra.

Como la invasión a Irak estuvo latente durante dos lustros por las provocaciones del régimen de Sadam Hussein, la Unesco previno oportunamente que cualquier país involucrado en una guerra debería respetar la Convención de La Haya sobre la Protección de la Propiedad Cultural, que en caso de un conflicto armado prohíbe atacar sitios de alto valor cultural a menos que exista un motivo militar de peso.

Más aún, tras el saqueo del Museo Nacional de Antigüedades de Bagdad, donde se dañaron o perdieron unos 170 mil objetos, y el incendio de las bibliotecas Nacional e Islámica del Ministerio de Asuntos Religiosos, donde se quemaron importantes manuscritos en arameo, McGuire Gibson, el experto en Irak del Instituto Oriental de la Universidad de Chicago, recordó que académicos, directores de museos y coleccionistas, habían advertido al Pentágono sobre la importancia de los museos, y habían recibido seguridades de que serían salvaguardados, igual que si fueran pozos petroleros.

"Pensé que había recibido garantías de que los museos serían protegidos", declaró el especialista a The Washington Post, al tiempo que el secretario de Estado, Colin Powell, replicó que el Museo de Bagdad, al que sus soldados no cuidaron del saqueo, "será restablecido", y será restaurado "aquello que haya sido roto", como si se tratara de las sillas de su oficina y los periódicos de la semana, y no de libros y piezas únicas, milenarias, irreparables y muy codiciadas por el hampa del comercio clandestino de obras de arte patrimoniales.

Al parecer, afortunadamente los curadores del Museo de Bagdad habían guardado antes de la conquista anglosajona las piezas más importantes, de oro y bronce algunas; otras de piedra "de bulto redondo", como la escultura del rey acadio Sargón el Grande (2350 a.C.), cuyo valor radica en su trabajo artístico, y en que esas obras fueron escasas porque el material pétreo tuvo que conseguirse mediante trueque en tierras lejanas.

Los sumerios, acadios, babilonios y asirios que poblaron Mesopotamia, produjeron obras de arte y civilización muy valiosas, entre ellas las impresionantes estatuas pétreas de leones alados de ocho patas, la no menos admirable del príncipe Gudea de Lagash, las tablillas de cerámica grabadas con escritura cuneiforme que fueron encontradas por alemanes en Uruk, la placa de Nasram-Sin, la estela de Hammurabi, relieves de animales con cabezas humanas y escenas de cacería de leones entre muchos más, bastantes de los cuales no estaban en el museo destrozado, sino (y no pregunte cómo ni por qué) en los museos de Londres y Berlín.

Y aquí, la historia también se ha repetido. Los tesoros culturales de las naciones del tercer mundo -México incluido- han sido saqueados como resultado de conquistas militares y de acciones del hampa internacional, muchas veces con la complicidad de los gobernantes o los expertos de las naciones agraviadas, y no siempre pueden recuperarse.

Es difícil creer al señor Powell cuando dice que "Estados Unidos entiende su obligación" y reparará los daños. No son estas épocas en que los hombres del poder, sepan o entiendan de cuestiones culturales.

* El autor escribió el libro 'Los dioses secuestrados. Saqueo arqueológico en México', Secretaría de la Defensa Nacional, 1987

 
 
 
Y además...

  Starmedia en:  Argentina  -  Chile  -  Colombia  -  España  -  Estados Unidos  -  México  -  Perú  -  Puerto Rico  -  Venezuela  -  Otros países...
 © Acerca de Wanadoo | Contacta con Starmedia | Publicidad